viernes, 25 de febrero de 2011

N. VILLERAS,

NICOLÁS LEMUS PRESENTA SU NUEVA OBRA “LA EXPEDICIÓN ALEMANA DE 1910 A LAS CAÑADAS DEL TEIDE. TURISMO DE SALUD Y CLIMA DE MONTAÑA”.

ESTA EXPEDICIÓN PUEDE CONSIDERARSE EL TERCER ACONTECIMIENTO CIENTÍFICO E HISTÓRICO MÁS IMPORTANTE DE LAS ISLAS CANARIAS

El historiador e investigador Nicolás González Lemus presenta en el Salón de Plenos del Ayuntamiento de La Orotava el libro “La expedición alemana de 1910 a las Cañadas del Teide. Turismo de salud y clima de montaña”.

Esta expedición científica alemana puede considerarse el tercer acontecimiento histórico-científico más importante, y protagonizado por extranjeros, en las Islas Canarias. Los otros dos son el de Jean Carles Borda, en 1776, que mide por primera vez con bastante precisión la altura del Teide, y la de Alexander Von Humboldt en 1799, cuando utiliza el Teide como primer volcán activo y base de la nueva vulcanología.

González Lemus valora que el Ayuntamiento de La Orotava, a través de la Concejalía de Cultura que dirige Francisco Linares, apoye y valore esta obra que es un homenaje a esta expedición científica, cuando se cumple un centenario de la misma. El autor incide en que es un suceso histórico que alteró radicalmente la mirada de los naturales de Tenerife al paraje de Las Cañadas del Teide. Mediante la utilización del informe de los científicos, la prensa y documentos personales que hasta ahora permanecían en la sombra, Nicolás González Lemus relata de un modo apasionante los grandes hitos médicos de aquella visita de distinguidos científicos de varias naciones, al tiempo que nos ofrece, en un estilo narrativo intenso, una estremecedora imagen de la vida cotidiana entre las dos comunidades que pugnaban por la hegemonía de las isla entonces: la británica y la germana. De hecho esta pugna, propia del preludio de las guerras mundiales, provocó que la expedición fracasara y tuviera que culminarse en 1914. La intención de sus miembros era poder hacer una segunda expedición, pero no pudo ser.

González Lemus detalla en las 180 páginas de este libro cómo los componentes de la expedición alemana realizaron unos estudios muy completos sobre los fenómenos meteorológicos de Tenerife y en  particular de Las Cañadas. Con ellos se ampliaron los conocimientos sobre la influencia del clima de altura; se realizaron los primeros ensayos especiales sobre la nutrición y respiración con insolación, y sus relaciones entre sí. A la vez hicieron grandes avances sobre la formación de la aclimatación en las zonas altas; estudiaron la mecánica de la respiración, y el funcionamiento de la capacidad vital y del corazón, del pulso y de la presión de la sangre. Otros experimentos fueron también realizados sobre la necesidad de oxígeno en marchas forzadas, que se ejecutaron en Altavista. En especial se centraron en los fines terapéuticos del lima, atendiendo con mayor hincapié la tuberculosis pulmonar, y en este campo obtuvieron éxitos notables.  Así pusieron de relieve que en la terapéutica de la tuberculosis quirúrgica podría utilizarse la radiación solar, y comprobaron que el tratamiento de la luz al aire libre con pérdida de calor hacía un efecto perjudicial, mientras que la terapéutica del sol y el aire podía utilizarse con provecho, lo mismo en altas regiones como en la orilla del mar, pero siempre teniendo en consideración las condiciones individuales de cada enfermo. En estos días también analizaron los efectos del sol sobre la piel, y se puede decir que son los años de inicio de ver el bronceado como cambio de look. Aunque para los doctores de la expedición a Las Cañadas, al principio no convenía exponer la piel al sol mucho tiempo. Una corta exposición junto a otros fenómenos meteorológicos propios de altura, eran beneficiosos en general.

Todos estos estudios propiciaron dar mayor valor a las benignidades del clima del Valle de La Orotava y de Las Cañadas, y también al interés por construir un sanatorio, implicando en ello al Ayuntamiento de La Orotava. Entre otros fines se buscaba atraer al turismo que busca sanarse en Canarias y en especial en el Valle de La Orotava.

El libro también recoge información sobre todos los preparativos que se llevaron previamente en el hotel Taoro, así como de las casetas-laboratorios que se establecieron en Las Cañadas. González Lemus aprovechó la presentación de su nueva obra para solicitar a las autoridades locales e insulares que se estudie la posibilidad de recuperar alguna de las dos casetas-laboratorios que se montaron en su día para este proyecto científico, con el fin de convertirla en un museo didáctico con toda la información generada por los investigadores y científicos de aquella expedición de 1910, y lo que ello supuso en el avance de la ciencia, además de poder ser un recurso y atractivo turístico más de esta zona de Las Cañadas del Teide.

La presentación al público en general de esta obra tendrá lugar en el Salón Noble del Consistorio villero, hoy jueves día 24 de febrero, a las 20:00 horas, a cargo de Isidoro Sánchez y Manuel Mas García. Y contará con la presencia del alcalde de La Orotava, Isaac Valencia, y el primer teniente de alcalde y concejal responsable del área de Cultura, Francisco Linares, junto a otros miembros de la corporación municipal, otras autoridades, y amigos, familiares y vecinos.

El Ayuntamiento de La Orotava ha querido rendir memoria a esta efeméride científica, hasta ahora sin la suficiente cobertura. Francisco Linares valora la trayectoria de Nicolás González Lemus, todos sus trabajos de investigación, y sus publicaciones, “por lo que desde la institución local no se duda en colaborar con sus rigurosas obras que nos sirven a todos para conocer mejor parte de nuestra historia”.  

DEJANDO MEMORIA,

PRESENTACIÓN  LIBRO  NICOLÁS GONZÁLEZ LEMUS

LA EXPIDICIÓN ALEMANA DE 1910 A LAS CAÑANDA DEL TEIDE

DE: Isidoro Sánchez García

Buenas noches

Para entender el libro que vamos a presentar en sociedad hay que situar al AUTOR. A Nicolás le gusta viajar mucho, y nunca lo hace solo. Ya lo dije en el hotel  Tigaiga cuando participamos el año pasado en la bendición de La Mirada Inacabada, con WWildpret  y el poeta José Javier Hernández. Ahora viene a esta sala noble del Ayuntamiento de la Villa con otros dos compañeros.

También le encantan las efemérides: 50 años del CIT del Puerto de la Cruz, la presencia de los Beatles en Tenerife, los británicos en las islas, y ahora el Centenario de la expedición alemana a las Cañadas en 1910, un año después de la erupción volcánica del Chinyero en las faldas del Teide.

Ello me permite recordar que 2010 fue el año de la biodiversidad y que el 10 del 10 de 1910 nació el botánico sueco Enrique Sventenius. Que ese mismo año se editó  en Las Palmas de Gran Canaria el libro CULTURA Y TURISMO, obra del periodista Francisco González Díaz que durante años estuvo ligado al acontecer de la conservación de la naturaleza en Tenerife y en el valle de La Orotava, en particular, a través de las crónicas que escribía para la revista El Campo del recordado don Antonio Lugo Massieu, y de las entrevistas en La Prensa sobre El Turismo en Tenerife, un libro escrito por don Francisco Dorta Jacinto del Castillo.  
Otro detalle del autor: Nicolás no tiene hijos pero lo que son libros tiene unos pocos.  Pare casi uno al año y se nota que es prolífico; unas veces los escribe solo, y otras acompañado, con dos o tres personas. En uno de los casos compartió conmigo el libro EL TEIDE, DE MITO GEOGRÁFICO A PARQUE NACIONAL, y luego con Fernando de Ory, -historiador y meteorólogo-, la problemática de los alemanes en las Cañadas.  De ambos Nicolás exprimió bien el jugo y por ello pienso que obtuvo como resultado este libro fotogénico donde destacan detalladas imágenes de la presencia histórica de una importante delegación científica europea en el territorio de lo que más tarde sería Parque Nacional español en 1954  y Patrimonio Mundial en 2007. Razón tenía don José Viera y Clavijo al afirmar que el destino del Teide fue en todos los tiempos ser considerado como el sitio del mundo más a propósito para las observaciones del cielo y de la atmósfera.  Siempre lo recuerdan los meteorólogos que han trabajado en el observatorio de Izaña. No en vano el destacado naturalista e historiador realejero fue uno de los pioneros, junto con el ingeniero portuense Agustín de Betancourt, de la investigación en el siglo XVIII, de los aires de la atmósfera, de los globos en particular.
Y como a Nicolás le gusta mucho el turismo, estudiarlo y practicarlo, sobre todo en Inglaterra y Alemania, no le costó mucho escribir también en solitario y en 2007 conocimos su libro sobre los orígenes del turismo en Canarias titulado “Clima y Medicina”. Y  precisamente  entiendo que le sirvió de base para entrar en detalle con la Expedición alemana de 1910, mitad científica, mitad médica, que tantos problemas le crearía a la diplomacia española en Berlín por culpa de su estancia en Tenerife. Algo similar sucedió cuando Humboldt quiso regresar en 1830 a España pero el informe del embajador español en Berlín se lo impidió por haber apostado por la causa de la independencia de las repúblicas iberoamericanas, cuyo bicentenario están celebrando en la actualidad. Menos mal que Isabel II arregló posteriormente el entuerto con un reconocimiento especial el trabajo de Humboldt por el reino de España.
Los que estuvieron en el Hotel Tigaiga cuando presentamos LA MIRADA INACABADA me oyeron decir que el legado técnico y científico de la expedición alemana de 1910 merecía otro libro. Nicolás me tomó en serio y un año después lo tenemos en la mano. Es decir que el autor también es obediente.
En otra ocasión, también participamos con Melecio Hernández  a la hora de redactar “El Puerto de la Cruz, de ciudad portuaria a turística” Pudimos comprobar que el Puerto era un buen lugar para la logística de las expediciones a las Cañadas, y la alemana de 1910 siguió el camino de Humboldt con los arrieros de la Villa como guías.
                Actualmente Nicolás ocupa la presidencia de la Asociación Cultural Humboldt (ACH) y es profesor de historia en la Escuela Universitaria de Turismo Iriarte del Puerto de la Cruz. Es un investigador muy activo y le gustan los animales, sobre todo los gatos y los perros. No es difícil encontrarle por las tardes paseando, después de comer, por la urbanización donde reside, camino del mirador de Humboldt para contemplar el Teide.
¡Como el mencey Benchomo, siglos atrás, desde la cueva del Pinito¡

LIBRO
Dicho esto pasaremos a comentar el libro. Como verán refleja un asunto ocurrido en el año 1910 pero escrito un siglo más tarde. Tiene lugar en una isla, Tenerife, y como protagonistas a un colectivo europeo, de médicos y científicos. Como objetivos el turismo y la salud relacionados con  el clima y la montaña. Al leerlo podrán comprobar que hay una mezcla de celos políticos entre Inglaterra y Alemania, con España como árbitro neutral.

El tamaño del libro es el que es y consta de 180 páginas, con una portada significativa: las casetas del Kaiser en la cañada de la Grieta, uno de los elementos más característicos de la presencia alemana en el actual PN del Teide y cuyas huellas han sido borradas, en mi opinión, de manera inconcebible por lo que significó para la historia científica y humana de las Cañadas del Teide. El título es inequívoco: “Turismo de salud y clima de montaña”. Abarca cuatro conceptos bien diferenciados: Turismo, salud, clima y montaña.
El contenido del libro se reparte entre una Introducción, cuatro capítulos y una Conclusión, además de la extensa bibliografía consultada en la que se nota el impacto de los amigos estudiosos del Teide.  Las fotos son geniales y adecuadas al caso. La maquetación siempre se debe a un amigo común Sacha Lobestein que bien conoce las debilidades literarias y artísticas de Nicolás.

CONCLUSIÓN
Voy a comenzar mis observaciones y comentarios por el capitulo de las Conclusiones, ya que paradójicamente viene a ser, en mi opinión, la exposición de los motivos que han llevado a Nicolás a escribir este libro. Es como cuando se plantea una norma en el mundo legislativo. Se explica el porqué de la misma, y curiosamente Nicolás lo explica al final del libro.
Habla de la importancia  de la expedición alemana de 1910 y la iguala a las de Borda y Humboldt, en la recta final del siglo XVIII. Sus componentes realizaron los estudios más completos sobre los fenómenos meteorológicos de las Cañadas. Ampliaron los conocimientos sobre la influencia del clima de altura y de la salud en la montaña. Realizaron los primeros ensayos sobre la nutrición y la respiración con insolación. Los científicos y médicos de esta abigarrada expedición, donde vinieron alemanes, austríacos y franceses, hicieron grandes avances sobre la formación de la aclimatación en las zonas altas de la isla de Tenerife. Estudiaron la mecánica de la respiración, y el funcionamiento de la capacidad vital, del corazón, del pulso y de la presión de la sangre. Otros experimentos se llevaron a cabo para estudiar la necesidad de oxígeno en marchas forzadas que se ejecutaron en Altavista.
Cuando leí estas conclusiones me vinieron a la cabeza varios  recuerdos de mi etapa juvenil y profesional. De un lado la cura, a pleno sol, de mi prima Cándida cuando era una niña y sus padres la llevaban todos los días desde el refugio de Los Azulejos al sanatorio para el tratamiento helioterápico de su cuerpo en un verano de los años 50; de otro, la costumbre de algún empresario tinerfeño de llevar a esta zona  jamones para curar en el amplio salón del establo construido para el futuro sanatorio; asimismo el interés del recordado Miguel Muñoz, el seleccionador español  de fútbol, que quiso traer al equipo nacional a entrenar a Las Cañadas para adecuarse a la altitud de la Ciudad de México (2.000 metros), cuando el campeonato del mundo, y como no vino no logró pasar de los cuartos de final; al igual que los del atleta Jordi Llopart que se vino a entrenar, años más tarde, corriendo por las Cañadas y subiendo las faldas del Teide. La oxigenación de la sangre al parecer era la culpable de ciertas mejorías en las hemoglobinas de los deportistas. Quizás por ello el Consejo Superior de Deportes, en 1979, intentó habilitar el Parador de Turismo como Centro de Alto Rendimiento pero las cláusulas de la cesión de los terrenos para el Parador lo impidieron, con independencia del estado urbanístico del inmueble que estaba fuera de ordenación en el PGOU de La Orotava. Que conste que Llopart casó con una joven que trabajaba en el Parador.
Volviendo a los alemanes Nicolás señala que el grupo de científicos de la expedición estudió asimismo el efecto favorable del sol en la tuberculosis pulmonar, además de otros factores meteorológicos. En el informe se señala no obstante que aún era dudosa la influencia de la insolación sobre la tuberculosis de los pulmones frente a los éxitos en la tuberculosis quirúrgica. El tratamiento de sol o de aire libre se consideró como un medio auxiliar de la terapéutica, al igual que el tratamiento higiénico y dietético. Bajo la cura del sol los médicos suizos veían una mejora del estado general de los afectados y la expectoración disminuía en la tuberculosis pulmonar. Para los doctores de la expedición, al principio no convenía exponer la piel al sol. Sólo aconsejaban de cinco a diez minutos de exposición. Pero no solo era el sol, había otros factores climáticos.
Hemos de recordar que estamos hablando de turismo de salud y de clima de montaña en una isla  de un archipiélago de la Macaronesia, sito a escasos kilómetros del continente africano, que es subtropical por su latitud, que varía entre los 27 y 29º del hemisferio norte, y está bajo la influencia de los vientos alisios que soplan del NE. De manera particular en una isla como Tenerife, con una meseta central con altitud superior a los 2.000 metros, donde se eleva de manera excéntrica el volcán Teide hasta los 3.717 metros, y con seres vivos muy particulares en lo que a flora y fauna se refiere, sobre un suelo volcánico, con temperaturas extremas, con escasas precipitaciones, con una baja humedad relativa,  y una  presión y radiación muy singulares.
Ya encontramos a finales del siglo XVIII unos antecedentes al respecto  cuando la subida de Humboldt el 21 de junio de 1799. Desde el Puerto hasta La Orotava para seguir al Portillo, alcanzar Montaña Blanca, y remontar Lomo Tieso después de pernoctar en la Estancia de los Ingleses. Además de los sentidos el naturalista alemán utilizó instrumentos científicos para conocer la naturaleza de esta zona de montaña, de manera particular el clima, y sobre todo las temperaturas,  la humedad, la presión y los vientos, sin descuidar los cielos.
Otro grupo de visitantes, naturalistas, científicos y médicos se habían interesado también por las condiciones climáticas de la alta montaña canaria, como el escocés Piazzi Smith, el alemán Ernesto Haeckel, los británicos Graham Tholer y William Marcet, y el austríaco Oscar Simony.
Mientras tanto el turismo y el Hotel Taoro iban a centrar la dinámica del enfrentamiento socio económico y político científico  de ingleses y alemanes en la isla de Tenerife. De manera singular en el Puerto de la Cruz en la recta final del siglo XIX y comienzos del XX. Los ingleses habían venido por razones turísticas y comerciales, con los vinos, la salud y los plátanos como protagonistas, y los alemanes por razones científicas y técnicas, con la aeronáutica por bandera.

EL SIGLO XIX
Como noticias más importantes relacionadas con el asunto que nos ocupa destacaré del siglo XIX: la aprobación de la Constitución de 1812, la visita de Leopoldo von Buch y de Cristian Smith, la aprobación de la Ley de Desamortización General, la instalación en 1856 de Piazzi Smith en Guajara y en Altavista para realizar observaciones, la subida de Ernesto Haeckel al Teide en 1867, finalización del refugio de Altavista en 1893, obra de Graham Tholer, inscripción de la posesión de la finca de las Cañadas y el Teide a favor del Ayuntamiento de La Orotava en 1894 y la negativa de la corporación municipal orotavense  y de los diputados tinerfeños a la inclusión de las Cañadas y el Teide en el proceso desamortizador en Canarias antes de finalizar el siglo.

EL SIGLO XX
Por su parte, el siglo XX conoce en 1906 la visita del rey Alfonso XIII y tres años más tarde la petición de Jorge Pérez Ventoso al Ayuntamiento de La Orotava para la instalación de las casetas del Kaiser en la Cañada de la Grieta. Ese mismo año de 1909 entra en erupción el volcán Chinyero pero ya la 9ª Conferencia Internacional contra la Tuberculosis celebrada en Bruselas en octubre de 1909 recomienda realizar una expedición a las Cañadas del Teide, para estudiar los efectos terapéuticos de la luz solar; un año después en 1910 se conoce la visita de la expedición alemana con los doctores Hergesell, Panwizt y Pérez Ventoso como protagonistas. Jean Mascart  se instaló en Guajara para seguir el cometa Halley.
En 1911 el ayuntamiento orotavense  solicita a Obras Públicas la construcción de la carretera Orotava-Vilaflor, y en 1916 se inaugura el observatorio meteorológico de Izaña y se conoce la Ley de Creación de Parques Nacionales. Un año más tarde el concejal orotavense donJuan Acosta Rodríguez solicita la declaración del Teide como Parque Nacional. En 1921 el Ayuntamiento de La Orotava cede terrenos al Estado para la construcción de un sanatorio antituberculoso en las Cañadas, y  en 1924 se procede a la inscripción del dominio de la finca de las Cañadas y el Teide a favor del Ayuntamiento de la Villa de La Orotava.

INTRODUCCIÓN
De la Introducción me llamó la atención el protagonismo de los alemanes Hergesell y Pantwiz en la expedición, así como los tres objetivos de la misma: astronomía, para seguir el cometa Halley; la aeronáutica, por los vientos alisios, y la terapéutica por la influencia de la luz solar en la tuberculosis y en la piel. También las referencias a Hipócrates, padre de la climatoterapia, y a la pandemia de la tuberculosis en el siglo XVIII alcanzando la impresionante cifra del 20% a la hora de contabilizar la mortandad en el género humano; al Grand Tour de los británicos por el continente europeo, la valoración positiva que de Canarias y Madeira se hace en la literatura de viajes como destinos de salud en los siglos XVIII y XIX, al igual que las mediciones de las temperaturas por parte de Humboldt en Tenerife, con termómetro prestado por ingleses, sobre todo a la hora de recorrer los pisos de vegetación que encontró y definió en su periplo desde el Puerto de la Cruz hasta las Cañadas. Y por supuesto el arriendo del Hotel Taoro por parte de una compañía alemana liderada por el Dr. Panwiz, quien solicitó al Ayuntamiento de La Orotava, presidido por don Tomás Salazar y Cólogan, el arriendo por cuatro años, de una parcela de 25 has. en la Cañada de la Grieta; sin olvidarnos de la cita que hace al doctor británico William Marcet, presidente de la Sociedad Real de Meteorología,  quien estudió en 1878  las condiciones climatológicas de las Cañadas del Teide desde la perspectiva médico-turística.

CAPÍTULOS
En el capítulo EL ESTABLECIMIENTO EN LAS CAÑADAS DEL TEIDE resalta la figura del profesor Hergesell, nacido en Estrasburgo donde montó estación meteorológica y soltó globos. Era amigo del conde Zepelin y estudió desde 1908 los vientos alisios y contralisios en esta isla de Tenerife.
Otro personaje que destaca Nicolás es el Dr Wenger que durante tres años, 1909 a 1912, realizó experiencias elevando globos y estudiando los vientos. Por supuesto escribe de nuevo sobre Jean Mascart, el francés que se instaló en Guajara en 1910 para hacer el seguimiento del cometa Halley, y se interesó también por los vientos alisios en la isla.
El enfrentamiento entre ingleses y alemanes será tema recurrente y aparece el espionaje como denominador común en el triángulo alemán Las Cañadas-Hotel TAORO (Humboldt)-Casa Amarilla. Las disputas llegan a tal punto que tiene que intervenir un destacamento de La Orotava para calmar a los moradores del sanatorio y del centro de investigación meteorológico asentados en las conocidas casetas del Kaiser, en honor a Guillermo II. El pleito del Hotel Taoro hace que aparezcan en escena personajes como el Dr. Pérez Ventoso y el abogado Luis Rodríguez Figueroa, incluso se llega a generar problemas entre familias portuenses por causas económicas y amenaza de desahucio del hotel Taoro.

En LA EXPEDICIÓN ALEMANA DE 1910 A LAS CAÑADAS Nicolás rescata el meollo de la cuestión, una derivada de un acuerdo de la Conferencia internacional de Bruselas. El Dr. Panwitz lidera la expedición científica que en marzo de 1910 aparece en Tenerife, en el barco “Rey Federico Augusto”, procedente de Francia, y sus miembros se alojan en el Hotel Humboldt (Taoro). El guía orotavense José Bethencourt les lleva a las casetas del Kaiser en la cañada de la Grieta y realizan observaciones durante algunos meses de la primavera compartiendo algunos días de trabajo en el refugio de Altavista. Mascart y Plasse se alojaron en las caseta del observatorio de Guajara que estaba dirigido por Robert Wenger.
El grupo de científicos creyó que las Cañadas podían usarse para establecer un sanatorio terapéutico de la tuberculosis, como pensó el Dr Panwitz. Es decir un Kurhaus del sol, con determinadas condiciones de temperatura  y ausencia de polvo, tal como había recomendado otro alemán que se afincó en La Orotava, el Dr. Oscar Burchard.

ADIÓS A LAS CAÑADAS, ADIOS A TENERIFE es un capítulo triste del libro de Nicolás. Cuenta los momentos difíciles que atravesaron los miembros de la expedición por malentendidos y por reacciones absurdas de ciertos sectores británicos de la isla. Sobre todo cuando la compañía alemana arrendataria del Taoro reclama el derecho de propiedad del hotel. Los militares españoles suben a las Cañadas y visitan una de las casetas de la Cañada de la Grieta donde realizaba el Dr. Wagner sus trabajos de corrientes atmosféricas con sus globos de goma, y también la de Guajara donde trabajaba Mascart. Aparece en escena la DG de Correos y Telégrafos en su afán de instalar una estación en una de las casetas para prestar auxilio a las comisiones científicas y al destacamento militar. De hecho las mismas se habían convertido en una sucursal del hotel Taoro para albergar turistas que hacían excursiones al Teide. Las autoridades militares les recuerda que Hergesell había cedido el uso de las casetas hasta que España construyese su propio observatorio, y por tanto ellas eran sus custodios. En 1912, dos antes de vencerse el arriendo de la Grieta, Hergesell regresa a Alemania donde continúa su trabajo como docente e investigador en materias aerológicas para el mundo de la aviación.
                En este sentido aprovecho para evocar a la Luf-hansa, la compañía alemana promotora de la primera Iberia española, que estaba interesada en unir por avión Alemania con Argentina a través de Sevilla y Tenerife. Las investigaciones del profesor Hergesell no cayeron en balde. No obstante el sustituto de este profesor en las Cañadas, el Dr. Wolf, dimitió de su cargo de presidente de la comisión de la Aerostación Científica. Entonces vino a Tenerife Eugene Teuben quien se instaló en la Casa Amarilla de la finca La Costa, en el Puerto de la Cruz. Su misión era establecer el primer laboratorio de primates del mundo, según proyecto de la Academia prusiana de Ciencias y algunas fundaciones alemanas. Fue sustituido por W. Köhler que comenzó a trabajar en el proyecto en 1914. Sus trabajos influyeron en la psicología por sus experiencias con la etología de los chimpancés, es decir con el comportamiento de estos animales traídos del Camerún.
Nicolás recuerda que Köhler, a pesar de los problemas planteados al ser expulsado de la finca de la Costa, por compra de la familia inglesa Yeoward, se trasladó a La Boruga, al hostal El Ciprés, con sus animales. En 1920 regresó a Berlín y los chimpancés serían cuidados por Manuel González García (a) el de los Monos. Llamativa fue la neutralidad de la que hizo gala el gobierno español durante los años 1914-1918 que conocieron los avatares de la 1ª Guerra Mundial.

INCIDENCIA DE LA EXPEDICIÓN ALEMANA EN LA SOCIEDADA CANARIA
Las consecuencias de la expedición internacional fueron focalizadas en la posibilidad de aprovechar el activo que supone el clima para la salud, versión observatorios y sanatorios. Así nació Izaña que comenzó a funcionar en enero de 1916, el mismo año en que se aprueba la Ley de Creación de Parques Nacionales en base a la cual el concejal orotavense don Juan Acosta propuso al Ayuntamiento la declaración del Teide como PN y su incorporación a la propuesta oficial a Madrid  del ingeniero jefe del servicio forestal don Arturo Ballester.
También  se pergeñó el proyecto del sanatorio, sobre todo gracias al ímpetu de don Bernardo Benítez de Lugo. Aparecen en este capítulo médicos canarios y  cubanos interesados en promover el asunto, como Dr. Tomáz Zerolo y Dr. Tomás Hernández, un villero afincado en Cuba. También figura la apuesta de la Junta de Fomento de las Cañadas a favor del sanatorio, al igual que por la carretera Orotava-Vilaflor, en la misma línea que don  Paco Dorta en 1924. Extravagantes resultan las propuestas de un aeropuerto en las Cañadas, un radio faro y un ferrocarril hasta el Teide. Más tarde irrumpen el Parador de Turismo, el Teleférico y el IAC con los observatorios astronómicos para poder contemplar desde Izaña los cielos galácticos. Soy testigo de excepción de la apuesta que el Ayuntamiento de La Orotava hizo por ello desde el primer momento. Las autoridades científicas alemanas bien lo saben cuando se firmó el Convenio de 1983 siendo alcalde mi hermano Francisco.
También el ayuntamiento de la Villa contribuyó al sanatorio con la cesión de terrenos a sanidad del Estado, que construyó la casa del médico y los establos,  pero nunca el edificio principal. Curiosamente el Dr. Buenaventura Machado Melián, que fue concejal de este ayuntamiento y nos dejó el día de la Candelaria, fue responsable de la llave de la Casa, mientras que los hermanos Dorta, Virgilio y Antonio fueron los guardas municipales forestales que controlaban la zona.
Si no recuerdo mal el 1º PRUG del PN del Teide, después de su reclasificación en febrero de 1981, consideró la posibilidad de construir un Centro Helioterápico, por todas estas consideraciones terapéuticas que contempla Nicolás en su nuevo libro. El amigo Enrique Talg siempre me lo decía. Hay que aprovechar la diversidad ecológica de la isla para llevar a los turistas a conocer los efectos positivos de la radiación solar en las Cañadas, y en particular la diversidad climática en función de la orientación y de la altitud. En definitiva unos viajes al sol. Por ello diseñó para la red de senderos del valle la Ruta del Sol, desde el Puerto de la Cruz hasta Izaña.
Después de haber leído el trabajo de Nicolás evoco a los guanches y a las energías que desprende el territorio de las Cañadas. Sobre todo en primavera, cuando la floración de retamas y tajinastes, o en las puestas de sol otoñales que tanto le entusiasmaban a Telesforo Bravo y a Enrique Talg, a Juan Évora y a Toribio Quintero. Uno adquiere entonces las endorfinas que el organismo necesita para superar las crisis. Por ello les recomiendo que lean el libro.
Muchas gracias

RINCÓN POÉTICO,

RECIBIDO DE: Celestino González Herreros

LA CASA SE NOS HACE GRANDE

¡Qué solos nos vamos quedando
entre todos cuantos nos rodean!
Cuando las estrellas parpadean
¿qué nos estarán insinuando?

Distantes están nuestras cosas,
pero no pasan al olvido,
tampoco aquel tiempo perdido,
de nuestra vida amorosa.

La casa se nos hace grande;
distante el trayecto hacia el jardín,
aunque bien acompañado ande.

¡Antes había menos trajín!
Da igual, lo que el destino mande,
por cuanto sé: que se acerca el fin...

VILLEROS ILUSTRES,

LAS BODAS DE ANTAÑO EN LA VILLA  ARRIBA

ARTÍCULO DE: Bruno Juan Álvarez Abréu
Año 1946 boda de América prima hermana del padre Antonio María Hernández y Hernández, el cura de los Hogares de Santa Rita, que solo tenía 10 años el cual lo vemos marcado con el número 1. Esta panorámica que pertenece a los recordados estudios FOTO PORTERO, artística familia de fotografías que se instaló en la calle El Calvario de La Orotava en la década de los años cuarenta del siglo XX, a través de Barcelona de procedencia Chilena. En ella se observa cómo se desarrollaban las bodas en esas décadas en casas familiares a base de dulces tapas y buen vino, está nutrida de muchas caras conocidas, el primer lugar vemos al reciente desaparecido doctor Cardiólogo don Buenaventura Machado Melián, sentado el primero por la derecha con el número 2, le sigue María Rosa con el número 3, y la recordada señora del don Ventura, doña Mercedes Álvarez que siempre le acompañó, fuese a visitar a un enfermo, fuese a un partido de fútbol o fuese a un acto social como este de una popular Boda. Detrás y de pie, el primero por la derecha es don Alfredo Hernández padre del sacerdote Antonio María Hernández, fue chofer de la firma de don Casiano García Feo y por postrero le recuerdo trabajar también de chofer para doña Catalina Monteverde de Ascanio en el territorio donde actualmente se encuentra la Sociedad del Liceo Taoro. Con el número 5 vemos a Paco Lemus, ex funcionario del Banco Exterior de España en el Puerto de la Cruz y ex directivo de la Unión Deportiva Orotava. La verdad que existen muchas caras conocidas, pero no identifico sus nombres, espero que los orotavenses asiduos seguidores de Tertulia Villera, nos ayuden a identificar…

La primera contestación es del amigo y contertulio Evaristo Fuentes Melián; Bruno: la señora que está sentada junto a la novia es Mercedes Álvarez, esposa de don Ventura. Se casaron en 1950…

ART. DE UN PORTUENSE,

AQUEL ERA UN LUGAR ENCANTADOR

ARTÍCULO DE: Celestino González Herreros

Barroso es un barrio de la parte alta de La Orotava. Intento hacer una semblanza, de cómo fue en la época de su máximo esplendor, hace cinco o seis décadas y no sé si llegué a idealizar ese añorado entorno ambiental, lo cierto es que me entusiasma la idea de señalar aquellas admirables excelencias, desde cuando fui un muchacho. Y puede ser que en esa tierna edad, fuera capaz de sensibilizarme excesivamente  y me condicionara para ver las cosas desde distinta óptica y las interpretara más hermosas, entonces. Nada hay de particular en ello, ahora sólo pretendo revivirlas tal y como eran, con quienes le conocieron  y con dicha evocación disfrutar de esos momentos entrañables que muchos de nosotros vivimos y no podemos olvidar. Antes era de una belleza incomparable, jamás se repetirán tantos encantos juntos, por su conservación estética y eminentemente agrícola. Era lugar de transito obligado, para aquellos que iban hacia Las Cañadas del Teide, y su poético entorno ambiental era admirable. Nunca vi tantos frutales a la vez, los castaños y nogales bordeaban  la carretera, desde La Orotava hasta muy avanzada la vía de acceso al monte. La abundancia de frutales enriquecían los terrenos cultivados y sus lindes. Abundaban los cereales, principalmente el millo; papas, viñedos, etc. La lista es delirante, por su variedad y exuberancia.

Por doquiera aparecían los típicos pajares o chozas con techumbre de paja y paredes anchas, confeccionadas con piedra y barro, donde encerraban y conservaban la cosecha recogida y las hojas frescas del grano y otras, por el ambiente húmedo que proporcionaban; y almacenaban todo cuanto recolectaban,  millo, castañas, nueces, almendras, etc. Aquellas peras y manzanas de distintas especies, limpias y olorosas, despertaban el apetito de morderlas. Y el cultivo de la vid, con el característico peso de sus abultados racimos de uva, realmente impresionantes. Hubo ganado de calidad en cantidad y agua en abundancia. Desde arriba se veía El Valle, que llega desde la cumbre hasta las espumosas aguas, donde dejan su blancura en la rizada mar las olas que golpean nuestras costas norteñas. Era cual falda verde que le cubriera y se veían, apenas, algunas casas escondidas entre la tupida platanera, donde también abundaban frutales y hortalizas; animada con la presencia de los circulares estanques de regadío, que refulgían desde la distancia, bajo los rayos del sol.

En las frescas tardes, eran obligados los paseos por la angosta carretera, un tanto melancólicos, cuando la bruma bajaba y nos envolvía. Esas tardes en Barroso, las recordaré siempre, cuando íbamos a veranear todos los años... Siempre había alguien que supiera rascar las cuerdas de la guitarra, y bajo la luz de la luna, peregrinábamos canturreando viejas melodías de amor o los aires musicales de nuestra tierra canaria. Entonces, en ese aislamiento, nos perdíamos en la espesura de la niebla, entre un mar de nubes y la cumbre, que parecía se dilatara en sus cromáticas formas bajo el cielo obnubilado, más allá tachonado de estrellas que parpadean mimosas en la lejanía; acariciados siempre, por ese airecillo frío del campo, que tanto embriaga y enamora. Y en la soledad estimula los más recónditos sentimientos. Los animales, llevados por el risueño campesino, a pesar de llevar calladamente la pesada carga de sus desilusiones y quebrantos, iban en ambos sentidos, llevando la espléndida cosecha a su destino. Las ventitas consolaban a los más sedientos con deliciosos vinos y jugosos quesos del país.. Los famosos rosquetes no podían faltar, ni los chochos...

Son vivencias enternecedoras que evocándolas ayudan a vivir y arrancan sentimientos ocultos en lo más profundo del corazón.

Barroso ya no es el mismo, ha perdido su antiguo encanto; ni las gentes son aquellos que conservo en la memoria y que me han dejado, con el recuerdo de sus vidas, la sensación de haber muerto también. Viéndole nuevamente hace sentirme como un extraño en un barrio distinto. Los años lo han cambiado todo, aquel era un lugar encantador, donde solía soñar entre brumas y el perfume de sus frutales, viendo abajo cuan verde era mi valle, ahora maltrecho y herido, dejándonos decepcionados al recordar las expresiones de admiración que antaño inspirara a tantos sabios exploradores  y científicos que venían a contemplarlo  por sus bellezas naturales, universalmente reconocidas.

Barroso y tantos barrios de nuestro Valle de La Orotava, hoy, sólo son una quimera sentimental del pasado; al final de todo, aunque ya nada podamos hacer, brindémosle un último tributo de amor.

UN NORTEÑO,

DON VENTURA, LA MEDICINA, EL DEPORTE, LA POLÍTICA  Y YO
ARTÍCULO DE: Evaristo Fuentes Melián
    Medicina.- Estudió y se licenció en Medicina en la Universidad Central, Madrid, en los tiempos más que difíciles. Y cuando se planteó el eterno dilema, optó por venirse a su pueblo. Aunque mis amigos de ahora me tengan por abstemio, yo tuve también mi época de perras de vino. Y los días de resaca me iba a casa de Ventura, calle del Castaño, Ventura me miraba a rayos y me decía: “no debes beber ni fumar”. Yo salía contento y repuesto psicológicamente hacia mi casa.  Y esa vez al año en que agarras una gripe o similar y coges cama, Ventura venía de visita domiciliaria. Eran tiempos en que había escasez de todo, algunos médicos no tenían coche, en algunas de las zonas altas del Valle no servía para nada, porque no había sino caminos polvorientos en verano y embarrados en los duros inviernos, con la nieve cerquita por parajes de Aguamansa. El burro, o bestia de igual servicio, era el modo con que el médico podía llegar a algunas casuchas o pajares, habitáculo de los pobres enfermos, pobres de solemnidad.
    Al estar rodeado de varios médicos en la familia, te enteras de que el 90% de la gente que va a la consulta no tiene nada grave. Seguro que en el Seguro se ha dado lo que cuenta el humorista Manolo Vieira. Se encuentran dos mujeres dicharacheras en la consulta y se produce este diálogo:
.- ¿A qué viniste a la consulta?
.- A nada en concreto, como no tenía nada que hacer y me encuentro bien, vine dando un paseo hasta el ambulatorio…”
***
    Deporte.- En su faceta deportiva, Ventura engrandeció el deporte fútbol en la Villa y en el Valle entero. Tuvo una primera etapa de presidente de la UD Orotava en los años cincuenta; y luego inauguró, en agosto de 1971, el césped en el estadio Los Cuartos. Un acontecimiento apoteósico con el ingrediente del  insular torneo de verano, el I Trofeo Teide. El partido inaugural, el miércoles día 11 agosto 71: UD Orotava 1 Deportivo de La Coruña 3. En ediciones sucesivas, al menos una vez coincidieron un primer divisionario nacional y otro extranjero: el Tatabánya de Hungría. Las dificultades económicas, a más de algunas envidillas procedentes de Santa Cruz (léase Federación), restaron importancia al Trofeo Teide, aunque aún pervive gracias a Dios y a algunos milagros realizados por los herederos deportivos orotavenses de don Ventura. Entre ellos hay dos que le dedicaron en la prensa escrita sendas esquelas mortuorias: Graciano y ‘Borbolla’.
    Don Ventura, mi primo Ventura, estuvo entrando al estadio  Los Cuartos  durante algunos años flanqueado por tío Daniel Melián y por un conocido barbero bien trajeado y encorbatado. Algunos aficionados se vestían los domingos con corbata nueva; recuerdo uno, que aún vive,  que al ir a tomar asiento pasaba por la grada de preferencia con la chaqueta algo doblada para lucir una destellante corbata nueva.
    Hay que dedicar a los árbitros de partidos regionales una parrafada de homenaje. En su mayoría, eran de procedencia humilde, pobre gente que se vestía de árbitro los domingos para ganar unas perrillas. Algunos de ellos fueron insultados y hasta apedreados cual nazarenos, cuando la afición local consideraba que perjudicaban a su equipo. 
     En fin, don Ventura abandonó este mundo sin ver realizado el sueño de colocar a la UD Orotava en, al menos, Segunda División Nacional. La isla nos condiciona desfavorablemente, es un hándicap insalvable. Ciudades peninsulares similares en número de habitantes a La Orotava o al Valle, como son Villarreal, Soria o Almería, pueden mantener un equipo en Primera gracias a que en cien Km a la redonda hay una población de varios  millones de habitantes. La isla termina en Teno, en Anaga y Las Galletas; la capital mantiene equipos en horas buenas o en horas malas, pero nada más. 
***
    En Política, don Ventura tuvo dos etapas principales para recordar: en pleno franquismo, hubo elecciones el domingo 27 de noviembre de 1960, y el tema principal en La Orotava era la lucha,  SÍ o NO, por potenciar la Planta Eléctrica de la localidad, para dar luz a toda la comarca; y en 1979, en las primeras elecciones municipales de esta democracia, don Ventura fue de segundo en la lista por UCD, junto al carismático  letrado J.H. Acosta. Sacaron más votos que nadie, pero una coalición nacionalista, amalgama entre izquierda y derecha, dio la alcaldía a otro valladar también muy valioso en la cantera deportiva: Francisquito  Sánchez.
***
    Esta es la historia. Nos vemos, doctor, en el más allá. Y te volveré a dar la lata como eterno saludable enfermo. Dios lo quiera. Seguramente, una vez más – tú que eres hermano, esclavo y cofrade de las más insignes imágenes de la Semana Santa de La Villa – con mano milagrosa me arreglarás y sanarás la contextura de mi débil carácter psíquico y espiritual. Gracias.

VILLEROS ILUSTRES,

FLORINDA CHICO ACTRIZ
IN MEMÓRIAN
ARTÍCULO DE: Bruno Juan Álvarez Abréu
LA VETERANA ACTRIZ,  DEDICÓ  60 A LA INTERPRETACIÓN

Desde niña lo tuvo claro. «Mamá, quiero ser artista», la famosa frase de Concha Velasco, la pronunció mucho antes Florinda Chico (Don Benito, 1926). Y no fue fácil porque en su pueblo, no había teatro amateur, «bueno, no había de nada», recuerda. Hasta que en 1946 cogió su maleta, puso rumbo a Madrid y conoció al maestro Jacinto Guerrero, con quien debutó en el teatro La Latina con tres números de 'La blanca paloma'. Luego hizo de todo: salas de fiesta, cabaré, café-teatro, revista, zarzuela, comedias, obras de Valle Inclán, series y películas, algunas de ellas en cuatro semanas.
«He tenido una vida muy bonita, pero muy dura. Lo mío no ha sido un camino de rosas, pero estoy satisfecha porque nunca pensé conseguir tanto», reconoce esta locuaz actriz de memoria prodigiosa, de quien cuesta creer que pueda estar parada. Pero sí, la veterana actriz extremeña, que el pasado junio celebró su 84 cumpleaños, estaba retirada de la profesión, a la que ha dedicado las tres cuartas partes de su vida.
la Academia señala que fue "una mujer que se adelantó a su tiempo y que, en los años de posguerra, se atrevió a decir aquello de 'mamá, quiero ser artista' mucho antes que Concha Velasco".
"Hizo de todo: salas de fiesta, cabaré, café-teatro, revista, zarzuela, comedias, obras de Valle Inclán, series y películas", destaca la Academia. La actriz Tina Sainz, amiga de infancia de Chico, ha descrito a la fallecida como "un ser excepcional", una persona "tan generosa que compartía hasta las ganas de vivir". El biógrafo de la artista ha señalado a Efe que Chico "nació para ser actriz" y la ha recordado como "una mujer cálida que marcó con su trabajo a toda una generación de actores".

PAPELES DE MATRONA
Chico se hizo muy popular por sus papeles de matrona, sobre todo en las 22 películas que llegó a rodar con Mariano Ozores. Sin embargo, también hizo papeles más contenidos en películas como  Cria de Cuervos de Carlos Saura y La Casa de Bermarda Alba de Mario Camus.  Su último proyecto fue la película NO somos nadie (2001) de Jordi Mollá.
Tras estudiar canto, Chico comenzó su carrera en la revista con obras como El huevo y La blanca doble (1947), junto al famoso trío cómico Zori, Santos y Codeso. Debutó en el cine en 1953, con la película Pasaporte para un ángel, de Javier Setó. Pero la popularidad no llegó hasta los años setenta, cuando se convirtió en una de las secundarias más populares del cine español. En esas películas, gracias a su corpulento físico, repitió en numerosas ocasiones el papel de castiza matrona o sirvienta.
En su trayectoria fue pareja habitual de otra cómica, Rafaela Aparicio, con la que compartió el papel de criada en series de TVE como su primer éxito, La casa de los Martinez (1967). Otras series en las que participó son Los maniáticos (1974), Este señor de negro (1975-1976), de Antonio Mercero, Taller mecánico (1991), El sexólogo (1994),Makinava (1995 – 1996) y lLa Casa de los lios (1996 – 2000). En teatro triunfó en los ochenta con Mi tía y sus cosas (1985), en la que interpretaba a una sobrina de Rafaela Aparicio.
Florinda Chico vio reconocida su larga trayectoria profesional con una medalla de oro de las Bellas Artes en 2003, ya apartada de los escenarios. La Academia resumía hoy la carrera de la actriz con palabras de la propia Chico: "He tenido una vida muy bonita, pero muy dura. Lo mío no ha sido un camino de rosas, pero estoy satisfecha porque nunca pensé conseguir tanto".

EDICIONES,

LA LIBRERÍA DE MUJERES DE CANARIAS ACOGE ESTE JUEVES 24
La presentación de los volúmenes Encajes y Marfea, que recopilan los artículos periodísticos de Jesús Azcona. Ambas obras están incluidas en la colección La quinta columna, de Ediciones Idea
 La Librería de Mujeres de Canarias -radicada en la calle Sabino Berthelot, nº 42, de Santa Cruz de Tenerife- acoge el próximo jueves, 24 de febrero, a las 19:00 horas, la presentación de los libros Encajes y Marfea, que recopilan gran parte de la producción periodística de Jesús Azcona Cubas. Ambas obras vieron la luz en la colección La quinta columna, de Ediciones Idea, los años 2006 y 2007, respectivamente. En el acto, intervendrán, junto al autor, el periodista y escritor Ánghel Morales, la profesora y psicóloga Felisa Martín Capote, y la responsable de prensa de la editorial canaria Elena Morales. Según el editor y periodista Francisco Pomares: «Azcona es de los que saben escribir, de esos que no permiten un respiro en estos tiempos de obviedades rancias o complicaciones conceptuales».
Los Encajes (2006) de Jesús Azcona son breves artículos o «mensajes a modo de flechas» construidos «con habilidad de escenógrafo y mala leche de rebenque», tal y como comenta Francisco Pomares en el prólogo de esta obra. «Y es que todo lo que ocurre a nuestro alrededor, todo lo que a Azcona le interesa y seduce, parece un espectáculo de opereta cuyo libreto ha sido escrito por un cabronazo de cuidado: La guerra de Irak, los divorcios pecaminosos, las divas de la política nacional e internacional, el nacionalismo perverso e ignorante...los hechos, razones y personajes que sin embargo producen muerte y destrucción en beneficio de la lógica del mercado». Transexual y pedagoga, Al Qaeda, Preservativo infernal, Tranvía canario o ¡Cállese! son algunos de los títulos de las columnas, llenas de atrevimiento, que se pueden leer en este primer libro de Jesús Azcona, donde su autor «no deja títere con cabeza».
En Marfea (2007), su segundo libro, el escritor expresa sus opiniones en tanto que «ciudadano anónimo armado solo con su amor a la libertad, a la justicia y a la razón», tal y como apunta Pili Pomares en el prólogo de la obra, quien añade: «Consciente de que el daño que se inflige a los demás debe tomarse como un atentado, observa y desmenuza los hechos diarios del mundo con una maquinaria lubricada por la emoción y la esperanza, y abiertamente en contra del silencio y la desidia de casi todos los profesores, los literatos y los especialistas». Azcona concibe cada una de sus columnas como un «encaje» tejido con bolillos a través del árido y a veces inhóspito mundo de las noticias.

Datos del autor
Jesús Azcona Cubas (Santa Cruz de Tenerife, 1966), extremadamente inquieto y viajero, ha sentido particular interés por las diferentes mitologías y religiones. Su gran curiosidad por todo lo relacionado con la espiritualidad comenzó a través del tarot, que supuso su primer contacto con esta faceta de la dimensión humana: «Me resulta muy atractivo el mundo interior y las creencias de las distintas etnias y comunidades, he estudiado incluso las religiones animistas, que rinden culto a la naturaleza y las sincretistas, que son una mezcla de catolicismo y animismo», afirma. Este autor –sumamente sensible y perceptivo– no ha seguido, en absoluto, una formación reglada, pues dice sentir una especial aversión por los títulos académicos y ha preferido hacerlo a través de las lecturas adecuadas, la observación y la propia experiencia. Tal vez por su cercanía, afirma que desde que era niño, «siente una gran pasión por Marruecos». Al crecer, esa fascinación, lejos de desaparecer, le ha llevado a visitar el país vecino en varias ocasiones; todo ello  debido a «esa forma loca de vivir que tienen», sus raíces cartaginesas y esa tendencia a la indolencia que le hace pensar que sus habitantes «si pueden pasar cinco horas seguidas sin hacer nada, mejor que mejor». Ha vivido en numerosos países, aunque, tal vez, aparte de Marruecos, sea la vida de Brasil la que haya llegado a conocer mejor. La última vez que estuvo allí, impartió clase en la universidad del estado de Sao Paulo. Encajes y Marfea son los títulos de sus libros publicados y ambos están incluidos en la colección La quinta columna, de Ediciones Idea.
Para más información:
Teléfono del articulista Jesús Azcona: 660 062 106
Teléfono de la responsable de prensa de Ediciones Idea,
Elena Morales: 646 818 316